Gumersindo Lafuente moderó la charla-taller a puerta cerrada sobre la relevancia futura del periodismo en el Festival de Granada
Una mesa de redacción es el corazón de un medio de comunicación, un espacio de debate, a veces a gritos, donde se intenta ordenar el caos de la información, donde se selecciona, se corrige y se edita el mensaje antes de que salga al mundo exterior. El problema actual es que la mesa de redacción ya no puede decidir gran cosa.
«Hace años que perdimos el modelo de negocio, ahora hemos perdido la influencia, la sociedad podría seguir adelante sin nosotros», ha dicho Gumersindo Lafuente, periodista, Maestro de la Fundación Gabo, exdirector de elmundo,es, exadjunto a la dirección de El País y exdirector adjunto de eldiario,es, encargado de moderar el taller titulado, qué ironía, «Mesa de redacción». Un espacio a puerta cerrada, íntimo y sin micrófonos, dentro del Festival de Periodismo de Granada.

En la mesa participaron, además de Lafuente, la periodista y autora freelance Delia Rodríguez, la directora del podcast de eldiario.es Izaskun Pérez, Lucía González, responsable de Desarrollo de audiencias y Estrategia Digital de El País, y Esther Ontiveros, dircom de CDOOP y Comunicadoras Granada.
A diferencia de las actividades anteriores, esta reunión a puerta cerrada solo contó con unos pocos invitados reunidos alrededor de la mesa de los ponentes. Las declaraciones fluyeron como en una cena informal de colegas de la profesión. «Cuanto menos dinero tiene la prensa, menos libre es, y más necesita la polarización ideológica para sobrevivir«, lanzó uno de los invitados.
Porque hacer periodismo independiente es muy caro, incluso, y especialmente, en los grandes medios. «Una redacción con 400 periodistas repartidos por todo el mundo cuesta un huevo de mantener. ¿Cómo haces que sea sostenible? El modelo está evolucionando, pero incluso con 450.000 suscriptores que pagan por la información, no es suficiente para hacer el periódico».
El periodismo actual a veces se ve mejor desde la orilla opuesta de la comunicación corporativa, y el panorama no es inspirador: «Un grupo mediático ofreció sus servicios de gestión de reputación para limpiar el daño que estaba haciendo una campaña de acoso en redes sociales contra mi empresa, campaña liderada por los medios del grupo que ofrecía sus servicios».

Además del dinero, el poder y la influencia, los medios de comunicación han perdido la confianza de la ciudadanía, pero ¿la merecen? «Es vox populi que hay periodistas que se dedican a la extorsión», afirmó Sindo Lafuente. «Un director de un medio habla con un empresario para pedirle dinero. Si el empresario dice que no, a las dos semanas se publica en el medio una información que afecta a esa empresa. Antes de echar la culpa a los demás de lo que nos pasa, es difícil que podamos salvar el oficio si no aislamos a esos canallas», añadió.
La llegada de la inteligencia artificial, la esclavitud de los algoritmos y la polarización de la sociedad hacen muy difícil, si no imposible, hacer periodismo como antes. «No soy muy optimista. La inteligencia artificial no es capaz de analizar bien las mamografías, pero lo que hace de maravilla es llenar de basura internet. Estos mismos empresarios que la impulsan son los mismos que trajeron la revolución de las redes sociales, algo que no fue bien, ni para los periodistas ni para la humanidad».
La creación de comunidades de lectores comprometidos con la misión del medio de comunicación parece ser una tabla de salvación para los medios que pretendan mantener su independencia y su influencia. «Mi medio nace de la unión de muchas comunidades, cada una alrededor de la figura de un periodista en el que confiaban. Dentro de esas comunidades, hay gente dispuesta a pagar para sostenerlo. Me da paz mental trabajar en un medio que no tiene deudas, pero no sé qué pasará dentro de dos años, mucho menos dentro de diez».

«Cuando los medios empiezan a ser controlados por fondos de inversión, pierden su independencia, pero eso no quiere decir que los periodistas que trabajan no intenten hacer lo mejor que saben«, dice Lafuente. Pero los nuevos proyectos se están desarrollando, precisamente, fuera de los grandes medios, ya que su propia estructura los frena: «Si tienes una idea, incluso si es muy buena, es muy jodido que confíen en ti y te liberen de tu trabajo diario para desarrollarla».
La gente cada vez consume menos noticias, pero sigue consumiendo información, en forma de vídeos y podcasts. Hay mucho entretenimiento sí, pero también una necesidad de informarse y de poder confiar en quien emite la información. Para eso hace falta practicar algo llamado periodismo, aunque ya no hagan falta medios.