Gumersindo Lafuente, editor de la revista impresa de eldiario.es, entrevistó a Ia periodista ganadora del Premio Gabo por el podcast “De eso no se habla” en la primera jornada del II Festival de Periodismo de Granada
Un breve silencio precede al comienzo de esta charla. Es la tercera ponencia de la primera jornada del Festival de Periodismo de Granada, es una entrevista, y empieza con un silencio porque va a demostrar algo: la enorme potencia informativa que puede encontrarse en lo que no se dice.
“Todas las historias que hago son silencios individuales que son, en verdad, silencios colectivos”. Isabel Cadenas Cañón es periodista especializada en memoria histórica, es documentalista sonora, y este año se ha llevado el Premio Gabo al mejor podcast por “De eso no se habla”, concretamente por la historia “Se llamaba como yo”, sobre la secuencia de errores periodísticos que hizo que la niña Begoña Urroz, asesinada en un atentado terrorista que ocurrió en San Sebastián el 27 de junio de 1960, sea considerada falsamente la primera víctima de ETA durante demasiado tiempo.
El podcast desvela que el crimen había sido perpetrado por el grupo revolucionario antifascista hispano-portugués conocido como DRIL, que había reivindicado el crimen, pero fuera de la España franquista, razón por la cual, ni su familia ni la gente lo supo. Una serie de fuentes poco rigurosas dejaron pistas para que un periodista de El País colocara en portada que había sido ETA sacando filo de gran descubrimiento: se dijo que la primera asesinada por el grupo terrorista vasco había sido una niña de 22 meses. Imposible no conmoverse, no repudiar, no comprar el diario para leer la historia. Desde ese momento tanto su familia como toda España creyó que era así.
“Tras la portada de El País, hubo un boom con Begoña Urroz. Salió la historia en todos lados”, contó Cadenas Cañón. Tan lejos llegó el error que José Bono, presidente del Congreso en 2010, decidió crear el Día de las Víctimas de Terrorismo y ubicarlo el 27 de junio, en homenaje a Begoña Urroz.
Tal como el silencio representa esta historia, esta historia representa la responsabilidad enorme del periodismo. Así lo planteó Gumersindo Lafuente: “De no hablarse del tema durante décadas, lo publica en portada El País un domingo y se convierte en ‘palabra de Dios’. Y esto sí que habla de la relevancia de los medios y de la importancia de dar una noticia verificada. En ese momento se dio por hecho que lo que se dijo en el periódico era cierto”. Luego, el periodista aprovechó para distinguir y explicar a los alumnos presentes cómo se hace un buen trabajo cuando hay tantas fuentes difusas. “El periodista de El País consultó dos fuentes que estaban contaminadas. Isabel Cadenas Cañón habló con decenas de fuentes. Eso es una lección de periodismo”, dijo.
Si el periodismo es consultar decenas de fuentes, también es entender que Madrid no es el centro del mundo y que a lo mejor es pertinente escuchar a los que viven donde ocurren las historias: “Mientras esto estaba sucediendo (Bono declaraba el Día de las Víctimas de Terrorismo), en el País Vasco había periodistas que estaban advirtiendo que esto no era así. Allí todo el mundo sabía. Y cuando he hablado con gente que estaba trabajando en memoria en el País Vasco sabían que no era cierto. Por lo menos, no era tan claro. No se escuchó a esas fuentes. Luego un periodista catalán encontró las fuentes en 2013 y tampoco se rectificó”.
Las consecuencias de esta desinformación trascendieron límites muy dolorosos para los implicados. La protagonista del podcast que ha sido entrevistada largamente por Isabel se llama Begoña Urroz, es hermana de la niña fallecida y ha cargado toda la vida con el peso de llevar un nombre que además fue cargado de simbolismo. “Vives 50 años pensando que tus vecinos han matado a tu hermana y de repente te das cuenta de que puede que no hayan sido ellos”, lamentó Cadenas Cañón. Para ella también hubo repercusiones en lo personal.
“Soy vasca, nunca había contado un “tema vasco”. Cuando trabajaba con temas de memoria histórica del estado español no tenía problemas para escribir. Pero acá si elegía una palabra u otra se iba a decir que era de un bando o de otro. Esto creo que quedó claro que lo conté como periodista. Lo que da valor a las historias que contamos es decir desde dónde las contamos, con rigor, contrastadas. Soy una mujer blanca, vasca y que también está atravesada por esta historia”.