Los comunicadores Carles Tamayo, Mariang Maturana (La Pija y La Quinqui), Isabel Serrano y David Jiménez (El Director) debatieron con Clara Jiménez, cofundadora y CEO de Maldita.es, sobre los límites de los nuevos formatos comunicativos y las posibilidades de las nuevas plataformas para ampliar las posibilidades del periodismo.
La última mesa de la jornada del viernes del Festival de Periodismo de Granada, titulada «El periodismo enmascarado», desplazó la sede al Palacio de los Patos de Granada. Entre fuentes cantarinas y con una poblada audiencia, el debate giró en torno a la fina línea que separa el periodismo, la divulgación o el simple entretenimiento. «¿Qué es un periodista?» se preguntaba Carles Tamayo al ser preguntado si se identificaba como tal. «Lo que hacemos es entretener y divulgar, pero hay gente que me dice que lo que hacemos no es periodismo porque intervenimos en lo que grabamos. ¿Pero cómo se llama esa cosa?».
«Si tú lo que haces es ir a contar historias reales y no lo falseas, estás haciendo periodismo», contestaba David Jiménez, para continuar «ahora mismo hay en YouTube mucha más gente haciendo periodismo de calidad que muchos de los de la vieja guardia que se ponen la etiqueta». Mariang por su parte se veía incapaz de identificarse con ninguna etiqueta, aunque quiere que se la recuerde «como mujer del Renacimiento». Por su parte, Isabel Serrano opinaba que su labor «no es hacer periodismo sino la construcción de un relato. El periodismo no son matemáticas. Solo por elegir qué historias contar ya estás transmitiendo tu sesgo personal».
«En esta nueva era oscura que nos ha tocado vivir, tenemos un desclasamiento en el que creemos que somos nuestra propia empresa. Intentamos pensarnos como empresarios, cuando quizás deberíamos vernos como Juan Palomos», contaba Mariang ante la pregunta de si cree que los influencers son su propia marca. «Yo nunca he querido ayuda de amigos, siempre que he podido pagar he llamado a gente, y según he ido ganando más hemos llegado a ser las 14 personas que somos ahora en Grábalo todo» explicaba Carles. Sobre la esclavitud al algoritmo, Isabel reflexionaba que «tenemos miedo a que llegue alguien que haga lo mismo que tú pero siendo más guapa y más lista, y ese desaparecer de las redes nos encadena a la producción continua».

¿Cómo se sienten estos creadores ante el hecho de que la mayoría de la ciudadanía se informe a través de redes? Para Mariang, «Hay mucha gente que siente que hemos llegado a la metaverdad, y dentro de la impotencia que se puede sentir en la vida real, buscar tu propio relato les insufla de cierta esperanza«. Según Isabel «cuando surgió Twitch hubo muchos espectadores que protestaron porque esos nuevos streamers conseguían entrevistar a gente a la que ellos no llegaban». Para David, «el periodismo tiene que incomodar, incluso a tu propia audiencia. Si tú quieres llamarte periodista, no puedes darle un masaje a quien te ve solo para confirmar lo que ya creen. No se puede tener miedo a tus propios espectadores».
Sobre si sienten responsabilidad detrás de lo que dicen a sus multitudinarias audiencias, Mariang contestaba «no creo que la obligación de los influencers sea informar, pero sí creo que es no desinformar«. Desde el equipo de Tamayo «nuestro objetivo no es convencer a los convencidos. Una cosa muy guay que yo aprendí es poner las fuentes de absolutamente todo, y el solo hecho de ponerlas ya estás estableciendo un vínculo de confianza con quien te ve. Me hace mucha ilusión que en los grupos de salida de sectas utilicen nuestros documentales».
A la pregunta de qué pueden aprender los influencers de los periodistas, David contestaba que «una praxis profesional: contrastar la información, hablar con el máximo número de gente, buscar las fuentes… La esencia del periodismo, a pesar de los cambios tecnológicos, no ha cambiado desde hace décadas». En el sentido contrario, David echaba de menos «la conexión con las audiencias. El periodismo es la capacidad de hacer interesante lo importante, y los periodistas encerrados en sus redacciones o sus reuniones no tienen contacto con quienes deberían leerles«. Para Isabel, los periodistas debían «imitar la capacidad de que sus seguidores confíen en ello. Tenemos el sesgo de que los jóvenes se tragan más desinformación, cuando la responsabilidad debe ir encaminada a toda tu audiencia».
Para terminar, Clara preguntó a la mesa si se plantean que tienen que hacer algo contra el auge de la desinformación actual. «Totalmente. La gente que sigue mi canal es muy joven, y siento que debemos aportar cordialidad y diálogo en un debate que se ha enfangado muchísimo», explicaba David. Isabel creía que «el asesor que hace bailar a su político para sacarlo en TikTok no ha pensado en cómo lanzar su mensaje; quizás solo necesita un formato diferente a como lo veo en televisión». Como colofón, Mariang sentenció «debemos dejar de infantilizar a las audiencias solo porque son jóvenes. Ese sesgo de ponerle un lazo a la información solo porque creamos que necesitan que se la demos masticada solo genera desencanto en el voto joven«.