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La periodista y presentadora del informativo de TVE, y Quico Chirino, director del Ideal de Granada, debatieron sobre la credibilidad del periodismo en el cierre del Festival de Granada

El entorno no podía ser más ideal: el Cuarto Real de Santo Domingo, un palacio pre-Alhámbrico que rinde honores al pasado almohade de la ciudad, abrió sus puertas para el cierre del Festival de Periodismo de Granada.

En una sala contigua a lo que queda del palacio, que conserva el torreón adosado a la muralla -cuyo interior encierra una qubba o salón de recepciones-, patios andaluces y jardines maravillosos, se dieron cita Pepa Bueno, presentadora de la segunda edición del informativo de TVE, y Quico Chirino, director de Ideal de Granada, para hablar sobre un tema que preocupa más que nunca a los periodistas: la credibilidad.

¿Por qué preocupa más que nunca? Por la ruptura de la confianza de la gente en los grandes medios y la pérdida de público que el periodismo está viviendo a manos de los algoritmos de las redes sociales y las plataformas de entretenimiento.

Pepa Bueno, que fue durante más de una década líder de audiencia en la Cadena Ser, dirigió El País, y ahora volvió a sus orígenes en Televisión Española, rompió el hielo: “La época de fustigarnos ya pasó. Si hemos perdido credibilidad, confianza, algo habremos hecho mal”.

Quico Chirino le había preguntado qué podemos hacer para recuperar esa confianza y la periodista hizo primero un análisis: “Yo creo que todavía vivimos las oleadas de la gran crisis de este siglo que es la recesión, en la que todos los intermediarios se ponen en duda, porque nadie le advirtió a la gente que iban a un empobrecimiento”.

“Hay una ruptura del contrato social, en la que tu te sigues enriqueciendo con tu trabajo y nosotros no prosperamos. Rompe la confianza con los intermediarios, entre ellos, la prensa”, agregó.

Pero el estado de situación no termina ahí. Mientras “cualquier persona con una cámara es periodista”, hay una “precarización brutal” de los profesionales del oficio, “una devaluación de la profesión”. “Y la madre de todas las independencias, que las mujeres lo sabemos bien, es económica: un periodista mal pagado no puede ser, salvo que sea un héroe, un periodista independiente”.

Ante la crisis de confianza, transparencia

Pepa Bueno no está tan preocupada por el acceso a la información de las nuevas generaciones como por las “generaciones maduras”. “Los que vienen detrás lo van a resolver. Cada generación afronta sus retos. Allí donde todo el mundo se alarma porque los jóvenes solo se informan en las redes, ellos nadan como pez en el agua. Muchísimos jóvenes saben distinguir en ese picoteo quién te está contando esa historia”, dijo. El desafío es la “alfabetización” de los que no nacieron con Internet.

 A la hora de definir un camino hacia esa alfabetización y recuperación de la confianza, Pepa enumeró:  “Necesitamos transparencia. Explicar cómo lo hacemos. Transparencia editorial, que es explicar qué valores defendemos. Y transparencia financiera: cómo nos financiamos”.

La especificidad del periodismo: jerarquizar

La periodista, con décadas de trayectoria a sus espaldas, se refirió también a la crisis de identidad del periodismo, a su especificidad. Cuando el destino del periodismo está en la mira, es importante buscar un objetivo. Quico Chirino se refirió a esta crisis y parafraseó a Emilio García Ruiz, director del San Francisco Chronicle, quien dijo que ante el advenimiento de la inteligencia artificial, “la capacidad de competir del periodismo va a estar en el última hora, porque el periodismo debe actuar sobre lo que no se conoce”.

Bueno, por su parte, volvió a las 5W como la definición por antonomasia de nuestro quehacer y advirtió sobre el peligro que la pérdida de estas cinco preguntas supone para el derecho a la información: “Habíamos perdido con el smartphone el qué, el dónde y el cuándo. Nos quedaba el cómo y el por qué. Ya no le interesa a nadie, porque el cómo y por qué la gente lo sabe antes de que ocurra. Está predeterminado, llegar a conclusiones propias se penaliza, hay verdades establecidas de antemano. Ya no perseguimos la verdad, porque acaba siendo ideológica. Yo he dejado de usar esa palabra”.

La periodista abogó por “huir de los consensos sobre lo que es noticia y no”. “La jerarquía es relevante. Puedes coger un hecho real que es absolutamente secundario y convertirlo en el titular. No es mentira, pero no es relevante. Es la peor de las desinformaciones. Y de eso estamos inundados”.

Sobre los sesgos ideológicos, defendió que “los periodistas no nos amputamos una parte del cerebro, no anulamos nuestra mirada del mundo» pero, justamente por eso es importante la transparencia: «Es el método de trabajo lo que permite generar la confianza en los espectadores. Si yo tengo esto que es lo que tiene que ver con mi manera de ver el mundo, tengo que contrastarlo. Es tan básico que da pudor recordarlo, pero hay que hacerlo porque este es nuestro trabajo”.

Y entonces… ¿Cómo se construye la credibilidad?

“No esperando que te aplaudan”, respondió Pepa. “Siendo transparentes en cada historia que se cuenta y confiando en que las empresas informativas dejen de estar centradas solo en el modelo de negocios, retirando el mando a los gerentes y poniendo el mando en lo editorial. Cuando los gerentes se pusieron al frente de los medios, el periodismo saltó por los aires”.

En ese sentido, para evitar los sesgos, otra vuelta a los orígenes: contrastar. Y provocar al lector, llevarlo a pensar que hay otras opiniones, otras maneras de ver el mundo.  “No podemos reproducir las mismas burbujas que criticamos en las redes sociales, de confort ideológico. Si no sometes a la ducha fría a tus oyentes o espectadores de que ahí afuera hay gente que lo ve totalmente distinto, si no servimos para generar un debate realista sobre realidades muy complejas, ¿para qué servimos?”

El riesgo de esta propuesta, que muchos medios de comunicación con una activa comunidad de lectores y seguidores ya ha sufrido en España, es la respuesta: amenazas con retirar la suscripción si un medio no reproduce los sesgos ideológicos de los lectores o llamados a boicot. Sobre este asunto, Bueno dijo: “Los periodistas sabemos defender nuestra independencia frente al poder, pero llevarle la contraria a aquel que te elige para que lo informes, con opiniones que tocan el núcleo de sus creencias y miradas sobre el mundo, con hechos que en su burbuja ideológica algo huele a podrido, es una independencia para la que no estamos preparados. Estábamos acostumbrados a que compren nuestro periódico y ya, ahora te dicen me doy de baja en la suscripción”.

La importancia de la alfabetización

«El problema de la alfabetización es saber quién te está proporcionando esa información», dijo Quico Chirino, y Pepa repasó las claves: pluralidad de fuentes, identificación de fuentes. Si estos criterios los aplicáramos hoy a todo lo que hacemos podremos recuperar la confianza».